20101114

DÍA 3 KYOTO

(6 DE OCTUBRE 2010)

Nos levantamos a las 06:00. Será el jet lag o las ganas de seguir viendo cosas diferentes? Desayunamos el bocata de roast beef finlandés que nos quedaba y cogemos un autobús dirección a Kinkaku-ji. Primeros problemas de comunicación, pero se soluciona mediante la técnica de imitación y muy importante, la lectura de todo folleto en inglés que caiga en tus manos.

Tras una hora de trayecto, junto a típicos escolares, llegamos a las 08:00 a un templo en el que no hay nadie... abren a las 09:00 :( así que nos vamos dando un paseo a ver el templo Ryoan-ji (nota importante: la distancia de los planos no es real, parecía al lado pero esta lejos). Es la primera visita que hacemos en Japón y se convierte en algo inolvidable sobre todo por su famoso Rock Garden. Es el típico jardín japonés de gravilla trillada. Vivimos un momento mágico al verlo con tan solo 3 personas más; vista, oído y olfato se unen en uno para buscar la relajación total. Parece que hasta el canto de los pájaros está programado para sonar en el momento adecuado.

Podríamos quedarnos todo el día observando el jardín inmóvil, pero tenemos que ver el Kinkaku-ji así que tomamos el camino de vuelta, llegamos a las 09:15 y ya está lleno de extranjeros y escolares. La imágen del templo dorado impresiona y te olvidas de toda la gente de alrededor.

Nos damos cuenta de que ya no llegamos a la visita concertada para ver el Palacio Imperial (otro año será) y decidimos ir en autobús, con transbordo y todo, a Arashiyama, en las afueras de Kyoto. Visitamos el Tenryu-ken y su famoso jardin zen y después el bosque de bambú, parece que van a salir los personajes de la peli “Tigre y Dragón”.

Nos perdemos por la montaña y llegamos al río que nos marca la salida (esto lo sé por ver “El último superviviente” los domingos en Cuatro).

Un joven nos recomienda un restaurante de Soba para comer. Lo tiene todo para ser perfecto: bonito, vistas, típico japonés... pero cuando le traen la comida a Belén todo cambia. No pidais nunca Soba frío con “Grated Yam”, básicamente Soba frío con un mocarro espumoso sobre los fideos. Yo tampoco pude con ellos. Yo pedi Soba caliente con tempura de anguila -> muy bueno.

Cogemos el autobús hacia Kyoto. Belén coge algo de comida en la estación y siesta de casi dos horas.

Decidimos ir a Inari a eso de las 16:45. Muy buena hora. Es increible la cantidad de Toris rojos que hay. Al bajar vemos a una japonesa vestida de Maiko y Belén se hace una foto con ella.

Ponemos rumbo a Gion en tren y autobús. Nos cuesta encontrarlo pero tiene mucho encanto. Llegamos a ver 4 o 5 geishas de verdad en varios taxis y a los golfetes que van a ir con ellas.

Belén no puede más y al pasar por un Macaco me arrastra con ella hacia adentro. La primera de muchas?

De vuelta a la estación y a canjear el Japan Rail Pass... a fundirlo!

Apuntes varios:

- No son tan bajos, pero debían serlo antiguamente.
- En el espejo del baño hay un cuadradito que está calefactado para evitar la condensación. Esto junto al contador de dinero en monedas que hay en los autobuses son los mayores síntomas de alta tecnología que hemos encontrado. Me da que en Tokyo cambiará el asunto.
- Los horarios de apertura de los templos con muy reducidos (9:00 - 17:00).
- Se duermen por las esquinas; en el restaurante de soba, en el Macaco... Belén está integradísima y también se echa una siesta en el autobús.

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