(8 DE OCTUBRE 2010)
Amanecemos a las 8:00 y nos ponemos rumbo a la zona sur de Higashiyama en autobús. Primera parada: Sanjusangen-do y sus 1001 figuras de oro, qué visión! Compramos a María un amuletito para que tenga un parto fácil.
Cogemos otro bus (con nuestro one-day-pass) hacia Kiyomizu-dera, primeras cuestas de día que pasarán factura a Belén. Mientras veo el templo, me asaltan dos colegialas japonesas que quieren practicar inglés (pobrecillas!)
Paseamos hacia el Kodai-ji por unas calles preciosas, pero preciosas preciosas, momento en el cual la cámara dice basta, justo en el momento en el que pasan dos geishas, y pierdo la foto del viaje - malditas baterías piratas! - (por suerte Belén las caza con su cámara de refilón).
Seguimos paseando y nos encontramos de casualidad con otro Buda gigante, que ni siquiera está mencionado en el plano turístico. Belén entra a verlo y hace unas fotillos.
En el Kodai-ji, Belén espera fuera sentada y yo entro a visitarlo. Bonitos jardines, empinadas escaleras, miles de monjes budistas vestidos de negro por una ceremonia de algo... me pierdo y aparezco en un cementerio gigante.
Seguimos el paseo hasta el jardín Maruyama koen, no vale un pimiento al lado de otros que llevamos vistos, pero nos comemos un crépe de nata, fresas y plátano que no se lo salta un gitano!
Parada para comer en "Asuka", (como Celia Cruz). Belén toma pollo frito y yo Moriawase de tempura. Hiperamables!
Noto a Belén cansada... normal, llevamos un buen tute. Cogemos un autobús hacia el Nanzen-ji, vecindario y templo muy bonito. Para mí el conjunto de templos favorito del día (más tarde se consagraría como el conjunto de templos preferido de todo el viaje). Tomamos (tomo) un té verde, en una sala del templo, con vistas a un jardín y escuchando una cascada, momentazo!!
Voy sólo en busca de otro templo que menciona la lonely planet, me pierdo por la montaña, me acojono, veo un MONO (en serio! quizás era una deidad budista que aparece para indicarme el camino, ya que acto seguido encuentro el camino de vuelta hacia el templo)
Cogemos un taxi hacia Honen-in, taxista genial y muy enrrollado. Belén le sorprende con una frase en japonés sacada de la guía "Encantados de conocerle". El templo no vale nada, y volvemos caminando hacia el Ginkaku-ji, sin saberlo (hasta el final), vamos recorriendo el camino del filósofo. El templo Ginkaku-ji (templo plateado) no vale mucho, está a medio terminar (al parecer se construyó para hacer competencia al Kinkaku-ji "templo dorado", pero como se gastaron tanto dinero en el jardín no tuvieron suficiente para forrar el templo en plateado). El jardín y el entorno del templo es genial, y está cuidado al extremo. Vemos jardineros arrancando malas hierbas con lo que parecen tijeras de uñas.
Cogemos un autobús de vuelta al hotel, empieza a chispear. Belén duerme una pequeña siesta y yo me doy un baño, dos formas distintas de atacar el cansancio...
Belén tiene contracturas en la espalda, yo ampollas en los pies, distintas formas de sentir el cansancio...
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Como aún no he conseguido un cargador para mi cámara (el mío sigue en Madrid), vamos a una tienda de electrónica cercana al hotel pero está agotado. Pedimos ayuda al "concierge" del hotel, el cual llama a una tienda que queda a 15 minutos del hotel, y cierra en 20 minutos! Cogemos un taxi al que le metemos prisa. Entramos en la tienda y nos tienen preparadito el cargador, sale caro pero no me perdonaría perderme más fotos como la de la geisha.
Cenamos por la estación, Belén repite Tenpai-yaki (qué raro, no?) y yo tomo Yaki-soba.
Momento lluvia -> es la leche! Nadie lleva paraguas pero empieza a llover y vemos a todo el mundo con paraguas transparente no plegable. Nos damos cuenta de que todas las tiendas, sean de lo que sean, han puesto a la venta dichos paraguas de repente a 300-500 yenes (unos 2,5€).
Apuntes varios:
- Compramos las primeras cosicas, para nosotros y regalos. La tienda genial, nos regalan unas camisas de origami.
- Los japoneses siguen durmiéndose por las esquinas.
- Arriba el Concierge!
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