20101114

DÍA 4 NARA Y OSAKA

(7 DE OCTUBRE 2010)
Se prevé día duro. Como últimamente, a las 6:00 estamos despiertos y a las 7:30 en el tren. Hora y cuarto de trayecto a Nara. Desayunamos en Mr. Donut, Belén encantadísima, y yo también.

Primero vamos a Todai-ji, empezamos a ver ciervos sueltos, pero la cantidad de colegiales con gorrilla gana por goleada. Impresiona el exterior, enorme, pero al entrar vemos una de las imágenes del viaje: el Buda gigante! La verdad es que sobrecoge.

Salimos a la búsqueda de Nigatsudo con su terraza y el Kasuga Taisha con sus miles de farolillos (me quedo con ganas de entrar pero hay mucho que ver y el tiempo se echa encima). El camino es una cuesta continua que nos pasará factura. Ahora cuesta abajo hacia la Five Story Pagoda de Kofuku-ji, donde Belén disfruta de un helado (soft ice) y tomamos rumbo a la estación, camino de la cual compro unos Takoyakis (albóndigas de pulpo). Estaban buenas.

En media hora de tren llegamos a Osaka, directos al castillo. Saliendo de la estación coincidimos con una chica en el ascensor que nos pregunta de dónde somos, y al contestarle que de España, lanza un grito de euforia "Spain!!!!" Incluso nos dedica unas palabras en castellano. El castillo nos decepciona y encima para llegar hay un paseito en cuesta matador...

Comemos junto al castillo, Belén Tonkatsu y yo una cacho de cazuela con Udon , carne, tempura de gambas, verdura...nada mal la verdad.

Caminito hacia el metro para llegar al Umeda Sky, con parada para tomar un rico café y para preguntar en una tienda por un cargador de batería para mi cámara, que hábilmente se me ha quedado en Madrid. Jamás nos han atendido mejor, ni siquiera en el Bricor!

El Umeda Sky no está hecho para gente con vértigo, pero todo lo que sufro subiendo lo disfruto luego con las vistas y con el ocaso del sol. Belén anda cansadilla, la verdad es que llevamos un día duro.

Cogemos un taxi hacia Dotombori, zona que difiere mucho de Nara, pero que impresiona igualmente. Locos, ruido, otakus, muchas tiendas con luces, gente rara... Nos fiamos de la guía y vamos a cenar Okonomiyaki al restaurante Chibo. Es un acierto, a Belén le encanta, hurra!

Después de cenar damos un paseo por Dotombori, que merece la pena, vaya fauna hay! Nos cruzamos con tres japoneses cincuentones que llevan un pedal de escándalo - divertidísimo. Vuelta al hotel tras 30 minutos de tren.

Nara huele a historia, a meditación, a madera... Osaka huele a juerga, consumismo, excesos... huelen bien las dos.

Apuntes varios:

- La última de los japoneses durmientes: son capaces de dormirse hasta mientras teclean en al móvil, despertarse a los 10 minutos y seguir tecleando como si nada! y jamás se pasan su estación a pesar de ir dormidos.

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